Una década atrás

No puedo creer que comencé el blog hace 9 años. ¡Casi una década de mi vida! Aún recuerdo que empecé a escribir porque me sentía sola viviendo lejos de casa. Cuando salía al mercadito de frutas que estaba a la par del complejo de apartamentos en donde vivía, veía la forma en la que se vestía la gente y su estilo tan único.

Al principio era muy raro y no me acostumbraba porque la moda en Guatemala es muy monótona y predecible a mi parecer. Generalmente todos llevamos un uniforme (me incluyo en esto) siendo este un par de jeans y una playera. El mundo de la moda empezó a hacerme click estando allá, fue así como nació mi blog.

Pasaron los años y como seres humanos vamos evolucionando, también nuestros gustos e intereses van cambiando. Siempre digo que los cambios son buenos, salir de nuestra burbujita de seguridad nos hace ver el mundo con otros ojos.  Me gradué de la universidad y aún sentía esa espinita que quería aprender un poco más sobre la industria de la moda, fue así como decidí convertirme en Asesora de Imagen. Aprendí mucho sobre la industria y supe que no todo era color de rosa.

La moda en la actualidad

Tal vez se pregunten por qué les cuento esto. Así como los seres humanos cambiamos, el mundo ha cambiado y como consumidores debemos entender e informarnos de lo que está pasando para así decidir si queremos formar parte de ese cambio o no. Tener una voz y decidir qué hacer con ella es nuestra responsabilidad.

En estos últimos años se ha vuelto más común escuchar términos como ecología, medio ambiente, calentamiento global, sostenibilidad, entre otros. Es un tema el cual es muy relevante y ante la problemática a la que nos estamos enfrentando, son muchos los sectores que están poniendo su granito de arena a favor del planeta. Una de las industrias que está apostando por la responsabilidad es la industria de la moda, una de las más contaminantes.

Es increíble como esta industria es la segunda más contaminante seguida de la industria del petróleo. No solo ocupa este lugar por las condiciones con las que son producidas las prendas si no que también se toma en cuenta el tiempo que tardan los materiales en descomponerse, la alta producción de residuos, el proceso de producción de las fibras y los químicos que se utilizan para tratar las prendas. Hay estudios que demuestran que el 20% de los tóxicos que se vierten al agua en el mundo provienen de la industria textil.

Las tiendas que todos conocemos, así como Zara y Mango, han adquirido mala fama saliendo de ahí el término Fast Fashion. Muchos lo asocian como “moda desechable” ya que las prendas están diseñadas para atender una tendencia y en cuanto esta deja de ser moda los consumidores volvemos a comprar otra. Su modelo de negocio es claro: más prendas a menor precio sin importar lo que cueste (vidas humanas, el planeta, etc.).

El marketing a jugado una pieza clave en el Fast Fashion ya que nos han creado el deseo de consumir los nuevos productos de estas marcas. Promueven la moda como algo rápido, barato y desechable.

Quiero compartirles dos documentales que me abrieron los ojos: The True Cost y River Blue. El primero que les menciono lo pueden encontrar en Netflix y se los súper recomiendo.

Quiero ser parte de la solución y no del problema

Me considero una persona curiosa y exigente a la hora de comprar algún producto. Luego de leer e informarme más sobre el tema, y como asesora de imagen, sé sobre el impacto negativo y las malas prácticas que tiene la industria de la moda.

Aunque sé que no lo sé todo, ¿por qué creo que tengo algo para contribuir cuando es muy claro que no soy una experta en el área de sostenibilidad? ¿Por qué el mundo necesita de otro blog que hable sobre el tema?

Mi intención es buscar alternativas, demostrar que la moda y nuestro estilo de vida puede ser sostenible. Durante todo el año pasado empecé a estar más pendiente de mi clóset, enmendé prendas de ropa y zapatos en vez de deshacerme de ellas. En general cuidé mejor todo lo que tengo actualmente en mi clóset. Además, me apegué a tres reglas básicas antes de comprar algo y me aseguré de que todo lo que comprara cumpliera cada una de esas reglas.  

Aunque sé que no soy perfecta ni una experta, quiero ser parte de la solución. Sé que tú también puedes ser parte de la solución, como consumidores tenemos una voz muy importante la cual puede causar un gran impacto, más de lo que tú crees. Nuestro planeta y las futuras generaciones necesitan que tomemos acción.

Buscando el progreso y no la perfección

No soy la próxima gurú de moda sostenible. Como les digo, no tengo las respuestas para todo. Pero intento aprender más del tema y así hacer los cambios necesarios. Soy alguien que está dispuesta a compartir mis experiencias de una manera muy auténtica. No trato de convertirte, sino de inspirarte a llevar una vida más sostenible y a tu ritmo para que sea algo que puedas practicar y conservar para toda la vida.

Creo que muchos tenemos miedo de empezar un estilo de vida sostenible porque creemos que una sola persona contra el resto del mundo no hace la diferencia, y muy seguido nos preguntamos ¿si no lo practicamos en todas las áreas de nuestra vida al 100% tiene sentido hacerlo? ¿Será suficiente lo que estoy haciendo? Además, el etiquetarnos “ambientalistas” o “ecológicos” coloca un peso sobre nuestros hombros, automáticamente pensamos que debemos actuar de cierta manera y sin cometer ningún error porque tenemos miedo a que nos critiquen por no ser perfectos. Debemos entender que ningún ser humano es perfecto, y también debemos entender que uno a uno si podemos lograr hacer la diferencia. Busquemos el progreso poco a poco y no la perfección recordemos que al final del día es mejor hacer algo a nada, ¿no creen?

Muy seguido me encuentro buscando alternativas sostenibles para poder disfrutar de la moda y vivir un estilo de vida en donde mi huella de carbono no sea tan grande. Quiero demostrarles que vestirnos con estilo no quiere decir tener muchas prendas de ropa si no que es tener las prendas correctas.

Quiero mostrarles mi experiencia hacia un estilo de vida más sostenible. Acompáñenme, hagamos de este espacio uno para compartir lo que sabemos y aprender lo que no sabemos.