¡Hola! Luego de estar desaparecida por un buen tiempo decidí retomar mi blog. Quería hacerlo desde hace un par de semanas pero sinceramente no me animaba, sentía un poco de miedo, nervios y muchos sentimientos encontrados y es que tengo tanto que contarles que no sé ni por dónde comenzar.

6 de Septiembre, 2018 fue mi último post y en un abrir y cerrar de ojos el tiempo se pasó volando. Septiembre fue un mes que marcó mi vida, de aquellos meses que se vuelven especiales y nunca dejarán de serlo y es que Jerry decidió que ya era hora de pop the big question! 💍✨

¡Sí, sí, sí…y un millón de veces sí! Fue mi respuesta (por supuesto las lágrimas de felicidad y nervios tenían que venir incluidas en el paquete). Estar comprometida se siente raro al principio, especialmente cuando todo se trataba de una gran sorpresa, no lo podía creer. Recuerdo que en el momento en el que Jerry se arrodilló solo pensaba “¡alguien pellízqueme!” pero luego de un par de horas no podía dejar de sonreír y sentirme como que estaba en las nubes.

Emocionados y felices, luego de avisarle a nuestra familia cercana, quisimos tomarnos el tiempo para disfrutar el momento ya que solo se vive una vez en la vida. El fin de semana siguiente decidimos irnos a visitar uno de mis lugares favoritos de Guate, Atitlán. Nos hospedarnos en Casa Palopó y definitivamente fue buena idea poder pasar tiempo juntos para celebrar nuestro compromiso y también salir de la rutina.

Nuestra habitación
Nuestro spot para todas las comidas
El camino para nuestra habitación
Diseño de interiores soñado
Extraño desayunar con esta vista…
El lago💚

Esta etapa es una de las más especiales y puedo decir que me siento muy feliz y afortunada de tener a una persona que me quiere por como soy, que me apoya y me tiene paciencia (especialmente eso). Tengo a una persona que tiene un alma de niño y un corazón enorme y bondadoso. Le doy gracias a la vida porque puedo decir que me caso con mi mejor amigo.